domingo, 20 de noviembre de 2011

Obsidiana, El lenguaje de los relojes

Obsidiana


Dame un espejo de obsidiana en medio a la tiniebla

Una piedra verde que trague tu reflejo

Tráeme las cenizas de los volcanes

Una voz cenicienta que apague los murmullos



Vamos a cernir los campos

Como tenue llovizna
Como gotas de jazmín

Como colado fino de las impurezas de la tierra


Dame un espejo de obsidiana
A los pies del volcán
Dame uno de los reflejos de tu mirada
Tráeme tus murmullos y envuélveme


Hazme piedra tuya
Con premura tallada
En el corazón de la selva
A los pies del volcán
En el músculo palpitante de la jungla




El Lenguaje de los Relojes


Despertarse un día
Y darse cuenta
que hemos aprendido a comprender,
el lenguaje de los relojes.

Y que el tictaqueo de sus agujas no es ya,
un su seguirse de ruidos informes en los oídos,
ni su deslizarse imperceptible
un escurrírsenos de la vida entre las manos.

Quizás debiéramos todos
Estudiar las lenguas del tiempo
El viento suave que acompaña al minutero
Cuando bajo el vidrio que cubre el reloj, se desliza

Despertarse un día
Y darse cuenta,
que en realidad nada ha terminado
que para quien conoce el lenguaje de un reloj
no existe ni el inicio ni el final
que todos los momentos conviven
como un collage de sonidos en la mente
en el alma

quizás
debiéramos ya partir
hacia nuevos horizontes
dejar atrás
borrascas
hojas secas
tesoros olvidados en los abismos del mar
y respirar
aquel ruido mecánico del reloj
que nos devuelve en el silencio del tiempo
al eco de nuestra voz perdida en la memoria

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